En Francesc
Sargatal de Vilademuls em pregunta: el verí d’abella és diferent al de la
vespa? Si ets al·lèrgic a les abelles, reacciones igual a la picada de les
vespes? Abelles i vespes, tot i ser animals molt emparentats, tenen verins amb
composicions químiques diferents. Fins i tot, dins el mateix món de les vespes,
existeixen verins diferents. Per tant el cos reconeix aquests verins com a
diferents i per tant la reacció és diferent. En general, tot i algunes excepcions,
podem dir que una persona al·lèrgica a les vespes no ho ha de ser a les abelles
i a l’invers.
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29 de gener 2021
26 de gener 2021
EL VERÍ CURATIU
En Josep Anglada
de la Vall d’en Bas pregunta: és cert que el verí d’abella és un medicament? El
verí de les abelles és un producte molt especial i poderós que cal emprar amb
molt de compte, doncs els seus efectes poden arribar a ser letals en persones hipersensibles
o al·lèrgiques. La apiteràpia seria la disciplina que s’encarrega de la seva
utilització amb fins mèdics. Algunes propietats destacables serien la seva
capacitat anestèsia i contra el dolor crònic.
10 de setembre 2020
EL VERÍ D'ABELLA ES POT FER SERVIR CONTRA EL 'CÀNCER DE CERVELL
El diari turc Aydınlık ha publicat un article sobre la possibilitat d'utilitzar verins com a medicaments. Per això, fa referència a la investigació realitzada per Ernest Giralt, cap del Laboratori de Disseny, Síntesi i Estructura de Pèptids i Proteïnes de l'IRB Barcelona, sobre l'ús de verí d'abella com a estratègia per eliminar les cèl·lules cancerígenes de forma selectiva.
Enllaç a Aydinlik
31 d’octubre 2017
PICADAS DE INSECTOS
Al identificar las amenazas que pueden afectar la
realización de un trabajo se deben tomar en cuenta los riesgos biológicos. En
el entorno pueden existir peligros ocultos que pueden afectar la salud y la
seguridad de las personas, como son los insectos. Una picadura de un insecto
puede causar una lesión o transmitir enfermedades que pueden llegar a ser
mortales.
Identifique los posibles
peligros a los que puede estar expuesto, tenemos insectos que son vectores de
enfermedades, como los mosquitos, moscas y las cucarachas o aquellos que son
venenosos, como son las avispas y las abejas. Informe a los trabajadores sobre
la existencia de estos peligros y tome medidas de control para evitar
exponerse, por ejemplo eliminación o señales de advertencia.
Cuando hablamos de seguridad
alimentaria, el control de plagas es vital para garantizar que no se transmitan
enfermedades no solo al personal sino que también debemos proteger a los
clientes. La presencia de plagas es una señal de que la calidad y los controles
no están siendo aplicados adecuadamente. Medidas como prohibir que el consumo
de alimentos dentro de las oficinas contribuyen a reducir la presencia de los
insectos.
Los insectos también pueden
causar daños severos a los equipos y maquinarias, por ejemplo las hormigas
pueden alimentarse o anidar en lugares que afecten toda la operación de una
planta. De igual forma una colmena de abejas puede instalarse en lugares no
deseados y debemos tomar en cuenta su reubicación para no ser sorprendidos.
Utilizar plaguicidas puede
añadir un riesgo innecesario. En muchos lugares el uso de repelente suele ser
una medida efectiva. Si se opta por estos métodos se deben tomar en cuenta los
componentes de los productos que utilicemos para evitar intoxicaciones o
reacciones alérgicas.
Si es picado por un insecto,
lave la zona de la picadura con agua y jabón, evite rascarse para evitar que el
veneno se esparza o que se infecte la zona. Retire la ponzoña o los pelos que
utilizan algunos insectos para depositar el veneno, si es el caso. Aplique
hielo o algo frío en la zona, por alrededor de 10 minutos y levante o eleve la
parte afectada, si le es posible, para evitar reducir los efectos del veneno.
No utilice remedios caseros ni se auto medique. Si siente problemas para tragar
o respirar, busque ayuda médica inmediata. Una reacción alérgica puede ser
fatal.
Cómo actuar ante una picadura
de avispa o abeja
Estas son las pautas
a seguir cuando se produzca una picadura de avispa o de abeja:
- Lavar la zona con agua y jabón.
- Si se ha quedado dentro, retirar el aguijón con cuidado con unas pinzas desinfectadas.
- Sin apretar para que el veneno no se disemine.
- Poner un antiséptico.
- Aplicar frío en la zona.
- Si hay molestias, extender una crema para el picor.
En el caso de que el
picor sea demasiado intenso, administrar un antihistamínico preferentemente por
vía oral, ya que algunos antihistamínicos en crema pueden provocar
fotosensibilización.
¿Cuándo se necesita ayuda
médica?
Según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología
Clínica (SEAIC) cada año mueren en España entre 10 y 20 personas por graves
reacciones alérgicas ante la picadura de una avispa o una abeja. Cuando la
persona conoce previamente que es alérgica a las avispas o a las abejas, debe
tomar todas las precauciones para evitar el problema. Además, debe llevar
siempre consigo adrenalina autoinyectable para administrarse en caso de
picadura.
Conviene solicitar ayuda médica cuando, tras una picadura
de avispa o abeja, la persona experimenta:
- Mareos.
- Pérdida de conocimiento
- Bajada de tensión
- Broncoespasmo (espasmos en los bronquios que impiden el paso de aire hacia los pulmones).
Fuentes y fotos: Hoy.es (R. Dominicana), Onmeda.es.
Vida Apicola.
02 de juny 2016
EL PRIMER SUERO CONTRA VENENO DE ABEJAS SERA PROBADO EN HUMANOS
Un primer suero para combatir el veneno de las picaduras de abejas será probado en humanos en Brasil, anunciaron recientemente los investigadores de la Universidad Estatal Paulista (Unesp).
Los especialistas indicaron al diario O Globo que recibieron la autorización del ministerio de Salud y de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) para comenzar las pruebas.
Cualquier persona que sea picada en las regiones de Botucatu, Tubarao (sur) y Uberaba (sureste) será conducida a un centro de investigación para recibir el suero -que necesitó 15 años de investigación-, precisó el veterinario Rui Seabra Ferreira Junior de la Unesp.
“Gracias a estas pruebas evaluaremos de aquí a fin de año la seguridad del producto, después su eficacia. En seguida testaremos en un número mayor de ciudades. Solo después de eso el suero podrá ser registrado por Anvisa”, precisó Ferreira, que considera también exportarlo a otros países.
Actualmente, el tratamiento contra las picaduras de abejas se realiza con antiinflamatorios y antialérgicos.
Según el ministerio de Salud de Brasil, casi 15.000 de estos casos son contabilizados cada año en dicho país con más de 40 muertes.
Fuente: AFP. El Comercio de Perú. Foto: Vida Apícola
14 de juliol 2015
SE BUSCA VENENO QUE CURE
Donde cualquier
profano no vería más allá de una amenazante serpiente, una tarántula peluda o
un gran lagarto agresivo, los investigadores del consorcio europeo Venomics
contemplan, por el contrario, una oportunidad de desarrollar medicamentos
contra el dolor, la diabetes, el cáncer o enfermedades autoinmunes. El proyecto
Venomics, integrado por laboratorios de universidades y empresas de Bélgica,
Dinamarca, Francia, Portugal y España, ha recopilado venenos de 203 especies
animales de los que ha extraído 5.700 pequeñas proteínas (péptidos) que
considera potenciales candidatos para convertir en fármacos. La iniciativa ha
entrado en su fase final, que consiste en medir la actividad farmacológica de
estas y que, tras un meticuloso y sofisticado proceso de cribado, pretende
hallar entre uno y cinco péptidos con propiedades terapéuticas. Puede parecer
un escaso botín para tanto trabajo, pero así funcionan las cosas en la industria
del medicamento. No es nada fácil dar con una nueva molécula. Y, si se
encuentra, el resultado puede traducirse en uno o varios medicamentos que
arrojen considerables beneficios, tanto económicos como para la salud.
Los primeros pasos de esta iniciativa se dieron a finales del año 2011 en las selvas de la Guayana y la Polinesia Francesa, así como en la isla de Mayotte, al norte de Mozambique. Allí se desplazaron varios grupos de biólogos en busca de tarántulas, serpientes, avispas, abejas, escorpiones, escolopendras (un tipo de ciempiés), lagartos, pulpos, peces o caracoles conos. En total, se recogieron venenos de 203 especies, de los que se extrajeron 393 muestras biológicas (221 de tejido glandular y 172 de saliva). El hecho de trabajar en territorio francés no es casual: el proyecto es una iniciativa de Cea Saclay (French Alternative Energies and Atomic Energy Commission), una entidad integrada en la principal red de centros de investigación de Francia, que cuenta con un grupo líder en toxicología.
El presupuesto de la iniciativa asciende a nueve millones de euros, de los que seis están subvencionados por la Comisión Europea a través del séptimo programa marco FP7 Health (2011-2015). El resto lo asumen las entidades participantes.
Los venenos animales no son una sustancia homogénea, sino un sofisticado cóctel compuesto por distintas proteínas que han ido perfeccionando su mecanismo de acción combinado a lo largo de miles de años de evolución para provocar los mayores daños neurotóxicos, hemotóxicos o cardiotóxicos en la víctima. Cada una de estas moléculas tiene una función diferente: una puede alterar el proceso de coagulación, otra reducir la presión arterial, otra más destruir las células con las que entra en contacto…
Por ello, el siguiente paso fue describir cada una de estas moléculas entre las muestras seleccionadas, determinar cuáles son sus funciones específicas e identificar las que, de forma aislada, pudieran emplearse como medicamentos.
Por un lado, se descodificó la secuencia de ARN de los venenos, (en la jerga, el transcriptoma). Este trabajo lo asumió el socio español del proyecto, la compañía valenciana Sistemas Genómicos, que desarrolló una novedosa tecnología para analizar moléculas desconocidas hasta el momento. El trabajo consistió en estudiar los genes que se activan para producir las distintas proteínas que contiene el veneno. Una vez identificados, los investigadores se fijaron en el ARN, la molécula que interpreta las instrucciones recogidas en el ADN y activa la maquinaria que permite fabricar las proteínas.
La tarea es especialmente compleja. En ocasiones, las muestras de veneno eran escasísimas. Además, los investigadores no contaban con patrones previos que les permitieran ensamblar las piezas aisladas en una estructura más o menos conocida a la hora de secuenciar el ARN por lo que Sistemas Genómicos ha denominado el proceso como transcriptómica de novo, una técnica que permite el análisis de las moléculas de ARN a pesar de que no exista conocimiento previo del organismo del que proceden.
De forma paralela a la secuenciación del ARN, la Universidad de Lieja se ocupó de la proteómica, es decir, de seleccionar las proteínas potencialmente relevantes, a partir de unos criterios predeterminados (péptidos pequeños compuestos de pocos aminoácidos, estructuras del tipo de enlaces bisulfuro) con la ayuda de una técnica conocida como espectrometría de masas.
Estas dos fuentes de información (la transcriptómica y la proteómica) se cruzaron con un objetivo: obtener de cada proteína potencialmente interesante su ARN secuenciado, un proceso que se desarrolla mediante plataformas bioinformáticas. El resultado es la lista de 5.700 proteínas con su correspondiente transcripción.
La descripción del ARN de los péptidos es clave en el proceso. Esta información es una especie de libro de instrucciones que permite reproducir artificialmente las proteínas. Ya sea a través de bacterias modificadas genéticamente (para generar las toxinas más grandes) o sintéticamente a través de unos equipos unen los aminoácidos como si fueran cuentas de un collar (las más pequeñas).
Siguiendo este proceso, los investigadores ya han conseguido fabricar los venenos. Ahora, a lo largo de este mes de julio, comienza la recta final del proyecto. La compañía danesa Zealand Pharma ha iniciada la fase de ensayos celulares mediante la que se pretende determinar el efecto de los péptidos en las células humanas. El objetivo es medir cuáles tienen capacidad inmunomoduladora (con propiedades terapéuticas para patologías autoinmunes como la psoriasis o la artritis) o intervienen en la respuesta de la insulina (que podrían servir para desarrollar medicamentos para la diabetes). Además, se pretende observar otras reacciones relacionadas con distintos procesos, como las uniones intracelulares, en las que se regula el intercambio de pequeñas moléculas y que tienen un papel muy relevante en distintos procesos algunos de ellos presentes, por ejemplo, en las enfermedades cardiovasculares.
Rebeca Miñambres, responsable del área de transcriptómica del proyecto y jefa del área de proyectos de Sistemas Genómicos destaca la trascendencia de la iniciativa más allá del número de péptidos con aplicación terapéutica que se encuentren. Se creará una biblioteca de 20.000 secuencias de toxinas, la mayor base de datos de este tipo existente, que pueden servir de punto de partida del desarrollo de otros medicamentos. Pero, además, Miñambres subraya la utilidad futura que puede tener la metodología desarrollada por el equipo multinacional, que se hará pública y se pondrá a disposición de la comunidad científica para la investigación en proteínas. “Servirá para investigar en péptidos vegetales o animales, identificarlos, fabricarlos y analizar su posible utilidad no solo en cuanto a su uso como medicamentos, sino también su potencial aplicación industrial”.
Informa: Toni OTPN
Los primeros pasos de esta iniciativa se dieron a finales del año 2011 en las selvas de la Guayana y la Polinesia Francesa, así como en la isla de Mayotte, al norte de Mozambique. Allí se desplazaron varios grupos de biólogos en busca de tarántulas, serpientes, avispas, abejas, escorpiones, escolopendras (un tipo de ciempiés), lagartos, pulpos, peces o caracoles conos. En total, se recogieron venenos de 203 especies, de los que se extrajeron 393 muestras biológicas (221 de tejido glandular y 172 de saliva). El hecho de trabajar en territorio francés no es casual: el proyecto es una iniciativa de Cea Saclay (French Alternative Energies and Atomic Energy Commission), una entidad integrada en la principal red de centros de investigación de Francia, que cuenta con un grupo líder en toxicología.
El presupuesto de la iniciativa asciende a nueve millones de euros, de los que seis están subvencionados por la Comisión Europea a través del séptimo programa marco FP7 Health (2011-2015). El resto lo asumen las entidades participantes.
Los venenos animales no son una sustancia homogénea, sino un sofisticado cóctel compuesto por distintas proteínas que han ido perfeccionando su mecanismo de acción combinado a lo largo de miles de años de evolución para provocar los mayores daños neurotóxicos, hemotóxicos o cardiotóxicos en la víctima. Cada una de estas moléculas tiene una función diferente: una puede alterar el proceso de coagulación, otra reducir la presión arterial, otra más destruir las células con las que entra en contacto…
Por ello, el siguiente paso fue describir cada una de estas moléculas entre las muestras seleccionadas, determinar cuáles son sus funciones específicas e identificar las que, de forma aislada, pudieran emplearse como medicamentos.
Por un lado, se descodificó la secuencia de ARN de los venenos, (en la jerga, el transcriptoma). Este trabajo lo asumió el socio español del proyecto, la compañía valenciana Sistemas Genómicos, que desarrolló una novedosa tecnología para analizar moléculas desconocidas hasta el momento. El trabajo consistió en estudiar los genes que se activan para producir las distintas proteínas que contiene el veneno. Una vez identificados, los investigadores se fijaron en el ARN, la molécula que interpreta las instrucciones recogidas en el ADN y activa la maquinaria que permite fabricar las proteínas.
La tarea es especialmente compleja. En ocasiones, las muestras de veneno eran escasísimas. Además, los investigadores no contaban con patrones previos que les permitieran ensamblar las piezas aisladas en una estructura más o menos conocida a la hora de secuenciar el ARN por lo que Sistemas Genómicos ha denominado el proceso como transcriptómica de novo, una técnica que permite el análisis de las moléculas de ARN a pesar de que no exista conocimiento previo del organismo del que proceden.
De forma paralela a la secuenciación del ARN, la Universidad de Lieja se ocupó de la proteómica, es decir, de seleccionar las proteínas potencialmente relevantes, a partir de unos criterios predeterminados (péptidos pequeños compuestos de pocos aminoácidos, estructuras del tipo de enlaces bisulfuro) con la ayuda de una técnica conocida como espectrometría de masas.
Estas dos fuentes de información (la transcriptómica y la proteómica) se cruzaron con un objetivo: obtener de cada proteína potencialmente interesante su ARN secuenciado, un proceso que se desarrolla mediante plataformas bioinformáticas. El resultado es la lista de 5.700 proteínas con su correspondiente transcripción.
La descripción del ARN de los péptidos es clave en el proceso. Esta información es una especie de libro de instrucciones que permite reproducir artificialmente las proteínas. Ya sea a través de bacterias modificadas genéticamente (para generar las toxinas más grandes) o sintéticamente a través de unos equipos unen los aminoácidos como si fueran cuentas de un collar (las más pequeñas).
Siguiendo este proceso, los investigadores ya han conseguido fabricar los venenos. Ahora, a lo largo de este mes de julio, comienza la recta final del proyecto. La compañía danesa Zealand Pharma ha iniciada la fase de ensayos celulares mediante la que se pretende determinar el efecto de los péptidos en las células humanas. El objetivo es medir cuáles tienen capacidad inmunomoduladora (con propiedades terapéuticas para patologías autoinmunes como la psoriasis o la artritis) o intervienen en la respuesta de la insulina (que podrían servir para desarrollar medicamentos para la diabetes). Además, se pretende observar otras reacciones relacionadas con distintos procesos, como las uniones intracelulares, en las que se regula el intercambio de pequeñas moléculas y que tienen un papel muy relevante en distintos procesos algunos de ellos presentes, por ejemplo, en las enfermedades cardiovasculares.
Rebeca Miñambres, responsable del área de transcriptómica del proyecto y jefa del área de proyectos de Sistemas Genómicos destaca la trascendencia de la iniciativa más allá del número de péptidos con aplicación terapéutica que se encuentren. Se creará una biblioteca de 20.000 secuencias de toxinas, la mayor base de datos de este tipo existente, que pueden servir de punto de partida del desarrollo de otros medicamentos. Pero, además, Miñambres subraya la utilidad futura que puede tener la metodología desarrollada por el equipo multinacional, que se hará pública y se pondrá a disposición de la comunidad científica para la investigación en proteínas. “Servirá para investigar en péptidos vegetales o animales, identificarlos, fabricarlos y analizar su posible utilidad no solo en cuanto a su uso como medicamentos, sino también su potencial aplicación industrial”.
Informa: Toni OTPN
Fuente: El País - Jaime Prats
09 de setembre 2014
LA COMPOSICIÓ QUÍMICA DEL VERÍ
bioapiterapia.com |
La
seva composició és complexa formada a partir d’àcid fòrmic, àcid clorhídric i
àcid ortofosfòric provinents de la glàndula àcida, i diferents proteïnes com la
melitina, l’apamina i enzims, provinents de la glàndula alcalina. En la seva
formulació també es troben compostos nitrogenats com la dopamina, la histamina,
la noradrenalina ...
Font: Manual del maneig de les abelles - Apicesteve.cat
26 de juny 2014
EL VENENO DE LA ABEJA EN COSMÉTICA
apiterapiatenerife.es |
El veneno de las abejas es uno de los componentes que aparece cada vez en más cosméticos como producto más novedoso. Desde hace siglos se ha usado como cosmético para reducir las arruguitas y las manchas de la piel pero gracias a sus componentes parece que la acción tiene base terapéutica y científica.
En muchos cosméticos como serum, mascarillas o hidratantes, se utiliza éste
componente en exclusiva, aunque otras marcas incluyen además otros componentes
que aumenten la actividad de los mismos, por ejemplo Rodial en su línea
también incluye células madre. Según los estudios el veneno de abeja en el
cosmético tiene un efecto similar al de las inyecciones de la toxina
botulínica. Mejora la firmeza de la piel, disminuye la apariencia de arrugas y
otros signos de la edad, aunque sin la necesidad de las inyecciones.
El único problema es el precio del componente ya que 1 gramo de veneno de
abejas se valora a 350 dólares, lo que lo hace mucho más caro que el oro.
16 de juny 2014
USOS MÉDICOS O TERAPÉUTICOS DEL VENENO
www.kissandmakeupsbeautyblog.com |
El tratamiento con la apitoxina debe ser realizado por médicos especialistas y está considerado como medicina alternativa. Igualmente la apipuntura es una técnica tradicional de la medicina china en la que se aplican los aguijones de las abejas en los puntos de acupuntura. Los usos que explico a continuación son quizás los más conocidos, pero siempre como medicina alternativa o paliativa y no sustitutiva a otros tratamientos médicos.
Para más información aconsejo leer la pagina web de la “American Apitherapy
Society”:www.apitherapy.org
Como INMUNOTERAPIA en personas alérgicas a las picaduras, el objetivo es
reducir la gravedad de las reacciones alérgicas a las picaduras de abejas. Al
introducir pequeñas inyecciones debajo la piel. Este tratamiento de
inmunoterapia sirve para reducir en un 98% la protección del veneno de las
abejas. esta protección dura de entre 5 a 10 años y es necesario a que el
veneno de abeja sea purificado entre un 5-15%.
La estimulación del sistema inmunológico, gracias a la formación de los
monocitos, macrófagos, linfocitos T. Se utilizan los productos elaborados por
ALK Abello, en Dinamarca, Pharmalgen Bee Venom.
ARTRITIS:
Muchas personas lo utilizan gracias a su capacidad de reducir inflamación.
Esta acción antinflamatoria y que muchos de los cuidadores de abejas no padecen
artritis. Aunque no hay suficientes estudios que lo demuestren.
11 de juny 2014
COMPONENTES NATURALES DE LA APITOXINA
comocriar.org |
La apitoxina está compuesta por diferentes partes que le darán
esta actividad, entre los más activos están:
MELITINA:
Forma parte del 52% de los péptidos del veneno, con una importante acción
antiinflamatoria, induce la producción de cortisol en el cuerpo y previene la
destrucción celular en casos de importante inflamación.
Es la parte más importante de la toxicidad del veneno.
La acción de este veneno en el organismo es la que ataca las sinapsis
neuromusculares y ganglionares y causa la parálisis respiratoria y hemolisis,
responsable del dolor y la inflamación, inhibe la acción de la colin-esterasa y
coagula el fibrinógeno, incrementa la permeabilidad capilar y contrae la
musculatura, libera histamina y disminuye la actividad superficial. Es muy
termoestable, no se pierde hasta 100ºC.
Produce la contracción de la musculatura lisa, estimula la hipófisis y las
glándulas suprarrenales, estas segregan la cortisona, por lo a dosis elevadas
tiene efecto destructivo e inflamatorio, pero a dosis pequeñas se convierte en
terapéutico y aumenta la resistencia de las membranas celulares.
APAMINA:
La apamina es la fracción neurotóxica de la apitoxina y que estimula por un
lado la producción del cortisol por la glándula adrenal y por otro la secreción
de la heparina produciendo una neurotoxicidad sistémica con actividad directa
en el sistema nervioso central.En dosis pequeñas tiene una acción analgésica y
actúa excitando el sistema nervioso central aunque en dosis mayores, produce
intoxicaciones, espasmos y hasta podría provocar la muerte.
02 de juny 2014
APITOXINA, BEE VENOM
blog de la Meritxell |
La Apitoxina es una sustancia producida por las abejas obreras y que inyectan
por el aguijón. Esta compuesta por tres sustancias las cuales tienen a su vez
tres funciones principales: inflamatoria, convulsiva y paralizadora. Contiene
también otros elementos como el magnesio, el fósforo, el calcio y distintas
proteínas.
Es importante saber que la palabra APITOXINA, viene del latín Apis,
(abeja) y del griego Toxikon (veneno). El veneno apitoxina es un líquido
translucido, con una fuerte fragancia a miel y sabor algo amargo. Este líquido
se puede considerar como un fuerte estimulante de los músculos lisos y también
se le puede considerar como apitoxina del protoplasma.
A lo largo de la historia el veneno de las abejas se ha usado en forma de
tratamientos terapéuticos, en el antiguo Egipto, India, China y Grecia.
Los efectos más conocidos de la Apitoxina son los antiinflamatorios y
analgésicos, aunque también su acción como efecto antimicrobiano frente
diferentes microorganismos es importante.
La parte activa de esta toxina está compuesta por una mezcla de proteínas
que causan una inflamación local y que actúan como anticoagulante. El veneno se
produce en el abdomen de las abejas trabajadoras, como mezcla de secreciones
ácidas y básicas. Aunque su fórmula es ácida, PH 4,5 a 5,5.
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