12 de novembre 2014

PASIÓN POR LAS ABEJAS

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nobelprize.org

Karl von Frisch (Viena 1886-Munich 1982) alcanzó gran popularidad por su sencillez y por el carácter fascinante de su estilo al exponer al gran público sus descubrimientos. Ha sido uno de los padres de la etología, ciencia que estudia el comportamiento de los animales. De sus muchas pruebas y ensayos realizados con las abejas, destaca su confirmación de que las abejas, al regresar a la colmena, comunicaban a sus compañeras la localización de los campos ricos en flores con néctar que habían encontrado, mediante un lenguaje corporal consistente en un curioso baile.Se considera el año 1944 el de su descubrimiento del lenguaje de las abejas.

Recibió el Nóbel de Medicina-Fisiología en 1973, por sus descubrimientos y observaciones relacionados con los seres vivos. Se interesó por los peces, estudiando si podían distinguir colores y brillo. Luego llegó el turno a las abejas, y a otros muchos insectos. 

De su discurso ante la Academia sueca por la concesión de Nobel, Descodificando el lenguaje de las abejas, queremos destacar lo siguiente:

“Se pensaba que las abejas y otros insectos eran totalmente ciegos a los colores. Pero los brillantes colores de las flores se pueden entender sólo como una adaptación a la sensibilidad al color de sus visitantes”.

Las abejas comunican mediante un baile, fuera o dentro de la colmena, en posición horizontal en la piquera o en vertical en los panales la ubicación de la fuente de néctar. ¿Podían las abejas poseer una señal para la distancia? Pues sí. Baile circular para distancias inferiores a 50 metros a la fuente de néctar  y en forma de 8 para distancias superiores. Si es en forma de 8, también indicarán las abejas la dirección, no sólo la distancia. Con la miel que regurgitan a sus compañeras, percibirán el aroma de la flor. El aroma es un medio sencillo pero efectivo de comunicación.

Por otro lado, cuanto más dulce es el jarabe, más vivos y largos son los bailes.
Y acaba su discurso con esta frase de reconocimiento a sus colaboradores: “El esfuerzo de un individuo no es suficiente. Si uno es afortunado en encontrar estudiantes capacitados que lleguen a convertirse en compañeros y amigos, este es uno de los frutos más bellos del trabajo científico”.