APITERÀPIA (2a PART)

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Pero no sólo el veneno de abeja se utiliza. La apiterapia con micropicaduras de abeja, debe complementarse con la ingesta regular de miel, polen, y própolis frecuentemente. Incluso con jalea real, o masticar cera de abejas, en algunos casos. Todo ello es beneficioso, si el paciente lo necesita.

La miel es un auténtico bálsamo interno para todos nuestros órganos y procesos. Actúa también como una esponja ante intoxicaciones o excesos.

El polen es como comer fecundas flores a puñaditos. No obstante, procede del néctar de éstas. Nos aporta fibra, vitaminas en generosas cantidades y altamente absorbibles, minerales en cantidad, y aminoácidos de gran calidad.

La cera de abeja es muy rica en vitamina A, lo que ayuda en nuestra visión, pelo y uñas, básicamente.

La jalea real es para estados altamente asténicos. Realmente es un fluído muy energético, con gran poder nutritivo.


Volviendo al veneno de las abejas, y las picaduras, conviene remarcar que su aplicación dista mucho de cuando nos pica una abeja estando desprevenidos. 

En el caso de la aplicación terapéutica, se empieza explicando cómo trabajaremos, para qué, y el porqué. Una vez interiorizado eso por el paciente, se efectúa luego una prueba de tolerancia a dicha substancia, y una vez descartados posibles efectos adversos, se realiza la primera sesión, todo en el mismo día.

Los beneficios comienzan a notarse pronto, suavemente. Quien habla maravillas de la apiterapia, no ha hecho dos sesiones: lleva ya tiempo practicando apiterapia. Es entonces y sólo entonces, cuando la abeja nos ha convertido en personas fuertes (es muy diferente a estar sólo sano), sin necesidad de una sóla vacuna o medicina, y las gripes tumban a cualquiera...pero no a nosotros. Y eso, hace líderes.

La abeja nos vacuna y nos protege incluso de mutaciones celulares, comúnmente llamadas tumores o cáncer. No lo afirmo yo sola, no. En Washington D.C., los investigadores están utilizando nanopartículas cargadas  con veneno de abeja, descubriendo lo que yo misma llevo años afirmando: que los que practicamos la apiterapia, estamos protegidos de cosas serias. Con lo fácil que es a la abeja al natural, quieren rizar el rizo...en el nombre de la Ciencia. En fin, ya se darán cuenta de que en pleno siglo XXI, la abeja es insustituíble por su eficacia, por muchas diferentes presentaciones que quieran vendernos, transformando lo puro, sano, y natural.

También el veneno de abeja fluidifica la sangre, así que no hay trombosis, colesterol, varices o estenosis. Limpia conductos y "tuberías" en nuestro interior para que todo fluya. Como debe ser. No hay que olvidar que las venas, arterias, capilares, vías linfáticas, intestinos, bronquios, tráquea, bronquiolos, etc, no son otra cosa que conductos. ¡Tenemos kilómetros en nuestro interior! Y deben brillar como una hoja de árbol brillante, como las del palosanto que nos regala caquis como iluminadas bombillas en octubre. 

También limpia hígado y riñones, llegando a eliminar grasa del hígado, o piedras de riñones, sin que el paciente note dolor alguno, pues primero las convierte en arenilla, y luego el paciente las excreta vía orina. Tal cual.

El veneno de abeja optimiza procesos metabólicos también, tanto de absorción, como de eliminación de residuos. Y hago extensiva esta afirmación al metabolismo celular, el mismito que sufre cancer cuando se ensucia el líquido extracelular donde flotan nuestras células. Ese líquido se llama sopa biológica. 

Y a ello, hay que añadirle la opción de estimular la médula, fabricante de la sangre -magnífico fluído donde los haya-. Este beneficio se traduce en una sangre más fresca, más joven, más rica, que irrigará todos nuestros órganos y sistemas, y precísamente por eso, trabajarán más activos sin esfuerzo suplementario alguno, excepto una cierta regularidad.

Además, es un eliminador del dolor, tan sano como efectivo. Se utiliza mucho para fibromialgias y fatigas crónicas, con gran éxito también.

En fin, con la apiterapia, uno se olvida de riesgos, enfermedades, gripes, constipados, cirugías, caries, y hasta de ir al médico. ¿Para qué, si la Naturaleza en todo su esplendor no es comparable con jeringuillas, y fármacos, y hospitales? ¿Acaso eso es saludable? Pues la naturaleza sí lo es, y cuanto más pura, mejor. No en nanopartículas "from USA". Hay muchas personas que se olvidan de leer en un diccionario -fuente de conocimiento-, la palabras "salud, curar, fuerte, medicina, y sano".

Hipócrates, el considerado padre de la medicina era un hombre sano y muy longevo. Cada vez que le preguntaban por su fortaleza y su salud, él respondía: "no tengo secretos: miel por dentro, y aceite por fuera".

Aquí me tienen, para cualquier aclaración. ¡A su salud! Cuídese, naturalmente.

Adela Pérez
Tlf. 609402018
www.apiterapia.com
c/ Guillem Tell, 25, 1
08006- Barcelona