03 d’abril 2015

ABEJAS EN ACCIÓN: FAPAS

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Nuestra organización lleva más de 25 años ligada a la conservación del oso pardo, y en todo este tiempo hemos podido comprobar cómo la supervivencia de la fauna salvaje está más ligada a las actividades tradicionales del medio rural de lo que en un principio pudiera pensarse. Con la llegada de la varroa en los años 80, este ácaro se ha convertido en un verdadero azote para la abeja melífera, haciendo que la especie solo sobreviva gracias a los tratamientos específicos que se realizan en los colmenares. Por otro lado, la implantación en el año 2001 una normativa comunitaria que no considera la singularidad de "nuestra otra ganadería de montaña", ha hecho que miles de cadáveres sean incinerados, en vez de ser consumidos por la fauna salvaje como carroña, acrecentándose, en poco tiempo,  el estrés alimentario en la Cordillera.

Nuestro primer contacto con el mundo de la apicultura, surge precisamente con el cierre de colmenares para prevenir los daños, tratando de evitar los posibles casos de furtivismo que puedan producirse como represalia.

Con la siguiente campaña “frutos para el oso”, intentamos solucionar la falta de alimento relacionado con las abejas, instalando nuestros propios colmenares; por un lado surtíamos al areal osero de nuevos enjambres que favoreciesen la polinización, y con ello la producción de frutos; y por otra, algunas de nuestras colmenas eran consumidas puntualmente por el oso, en los momentos en los que escaseaba la comida. 

Por desgracia, los ataques fueron algo más frecuentes de lo que a nosotros nos habría gustado, así que todavía hoy seguimos buscando la colmena perfecta “a prueba de osos”; que sea comestible, pero resistente, para que el corazón de la colmena quede a salvo de los zarpazos.   

Y llegados a este punto, acabamos por donde empezamos. En estos momentos, a la desaparición de la abeja silvestre, se le suma el abandono de actividad apícola en muchos núcleos rurales asentados en lugares estratégicos de la Cordillera, donde todavía sobreviven osos y urogallos. Por eso nuestra siguiente campaña ha consistido en el suministro e instalación de más de 500 colmenas en territorios oseros de Asturias, León y Palencia, incentivando así el desarrollo rural, y el manejo de la apicultura  de montaña.