20 de juny 2014

LOS CAMBIOS BRUSCOS DE TEMPERATURA HAN SIDO CATASTRÓFICOS PARA LAS COLMENAS

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Enrique Canete

 

Apicultores de la zona están barajando diversas opciones para salvar la temporada



Aseguran los climatólogos que las abejas son el termómetro natural para conocer los efectos del famoso ‘cambio climático’. A través de estos insectos se pueden atestiguar in situ los cambios en el bio-clima. En Valero, municipio colmenero por excelencia del sur de la provincia, así lo corroboran.

“Como bien ha comprobado todo el mundo”, comenta Enrique Canete, apicultor de la comarca, “las temperaturas que estamos sufriendo no son normales respecto a otros años. Los apicultores tenemos muy presente que el cambio climático está aquí y estamos sufriéndolo”

En las zonas más tempranas en flor, en el arco mediterráneo, y especialmente en la huerta de Murcia este año ha sido una catástrofe para sus agricultores y por ende para los apicultores. Se ha sufrido y se sufre aún tal sequía que se han llegado a secar  almendros dentro de las plantaciones. La falta de humedad es tal que las colmenas no ‘han trabajado’. Esto supone un problema doble para los empresarios de la zona, que en la mitad de la primavera se han visto obligados a cambiar las colmenas de las zonas tempranas a otras tardías sin ni siquiera hacer enjambres. Tan solo ‘han salvado los muebles’ las zonas más tardías en florecer, especialmente las especializadas en romero, donde se ha recolectado un poco de miel.


“Es curioso que cuando el año viene ya torcido en las zonas tempranas, el patrón se repite en las zonas más tardías según nos vamos moviendo por España y practicando la trashumancia apícola. Al igual que en la zona de Murcia, en la zona norte de Extremadura la irregularidad y los cambios de temperaturas han marcado toda la primavera”. 

Muchos de los colmeneros de Valero aseguran que no han conocido un año así. Como ya es costumbre el otoño para la ‘invernada’ en estas zonas es muy cálido, lo cual facilita mucho la invernada, pero también perjudica directamente a la colmena, puesto que con el calor la Reina sigue poniendo y la ‘varroa’(ácaro que ataca a las abejas) sigue actuando dentro de las colmenas.

“Las colmenas han entrado en marzo y abril llenas de varroa y nos hemos encontrado sin un tratamiento efectivo ni recomendable para aplicarlo a estas alturas de primavera. En pleno mes de abril, cuando ya teníamos muy estimuladas las colmenas y habíamos realizado una inversión importante en alimentación, se produce un cambio radical de temperaturas que hizo retroceder a las colmenas a tal punto que ha día de hoy algunas de ellas no se han recuperado”

En mayo las temperaturas han caído, sobre todo por las noches, y unido al viento general han provocado que las plantas estuvieran secas durante todo el día, con la consiguiente escasez de néctar y polen. Con este panorama, las cosechas de primavera, sobre todo de miel han sido nulas, tanto en el sur de Salamanca como en toda Extremadura, y las mieles más tardías, como pueden ser las de retama y encina tampoco han resultado satisfactorias. En lo que se refiere a los enjambres, no se han sacado ni para suplantar las bajas sufridas en las explotaciones. Las colmenas han estado muy faltas de cría en toda la primavera. 

Con esta campaña tan aciaga, los apicultores trashumantes de la Sierra de Francia y Quilamas afrontan el traslado a zonas del Norte de España, sin saber qué va a ocurrir pero puestas todas las esperanzas en estas regiones. Los cambios a las colmenas tras una temporada tan desastrosa suelen venir bien, entre otras razones básicas, porque si se quedan en el mismo sitio se llegan a morir. Este año se han trasladado colmenas ‘antes de hora’: en los meses de abril y principios de mayo los apicultores serranos ya habían cargado buena parte de las colmenas para la zona temprana sobre todo de Zamora.

En ese momento se dio otro de los cambios bruscos de temperatura que tanto afectan al ecosistema apícola. Una ola de calor inesperado que en poco más de una semana ha hecho florecer todo de golpe y al mismo  sin respetar la necesaria escala de floración entre plantas y arboleda. Este calor y la ayuda otra vez del aire y el frío por las noches provocaron que el campo quedara con un aspecto desértico.


Enrique Canete. Apicultor de valero 

“El final de mayo ha sido catastrófico, malísimo un mes como mandado por tu peor enemigo”, se lamenta Enrique “En zonas altas de montaña, ha nevado en poco menos de quince días dos veces. Ha helado árboles, quiruelas y brezos. Los árboles, secos del hielo, se distinguen al pasar por lo menos a una altura de doscientos metros a nivel del suelo” 

Con este año de clima impredecible, los colmeneros se encuentra ante serios problemas con las colmenas que aún quedan sin mover en Extremadura. “No sabíamos si seguir llevándolas entre la nieve o buscar zonas más al sur con floraciones de girasol”. 

Es un poco tarde para llevarlas a los campos de girasol en pleno mes de junio. Además estos traslados incrementan los costes, sin contar con el problema del ‘gaucho’, un insecticida que se usa en las plantaciones de girasol para repeler a las abejas y otros insectos.

“No nos queda otra que aguantar lo que viene y lo que nos ha venido, que es peor. Con muy poco polen en los almacenes y cosecha nula de miel, lo que resta de año solamente nos queda rezar, bueno, o aguantar simplemente, seguir visitando con ilusión nuestras colmenas y vigilar, vigilar mucho, puesto que estos años malos para el profesional, son malos también para el que no lo es y es cuando más robos y bandidos aparecen