22 de juny 2013

EL COSTE DE PROHIBIR LOS INSECTICIDAS

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La decisición de Bruselas de prohibir los neonicotinoides, cuestionada por su falta de criterio científico


La Comisión Europea ha aprobado finalmente la prohibición durante dos años del uso de insecticidas neonicotinoides. La pérdida de colonias de abejas, que mantiene preocupada a la comunidad científica y a los agricultores, provocó que el Ejecutivo de la UE encargase en abril del pasado año un informe a la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, según sus siglas en inglés) sobre esta materia activa. 

Este organismo emitió en enero de este año un informe, en cuyas conclusiones reconoce que existen numerosas incertidumbres, por lo que no puede determinarse de manera concluyente que el uso de los neonicotinoides esté directamente relacionado con la muerte de las abejas, aunque se decide seguir adelante por el principio de precaución. 

El director general de la Asociación Empresarial para la Protección de las Plantas (Aepla), Carlos Palomar, cree que esta medida de prohibir los neonicotinoides durante dos años como medida preventiva es «desproporcionada» y «precipitada». A su juicio, la CE ha actuado con criterios meramente políticos, ya que «se basa en un informe de la EFSA que no es concluyente» y perjudica a los agricultores, incluidos los apicultores, ya que no soluciona el problema de fondo de las abejas. 

Los beneficios para el productor son notables, ya que en la UE los tratamientos de semillas con neonicotinoides reducen los costes de producción en casi 1.000 millones de euros. En el caso de España, aportan a nuestra economía 127 millones anuales y han permitido crear 1.900 empleos. 

Por el contrario, la supresión supondrá para la agricultura española unas pérdidas de 130 millones de euros al año en maíz, girasol y colza. Cerca de 60.000 productores se verán afectados, ya que tendrán que realizar otros tratamientos e, incluso, más de uno. En la UE la estimación asciende a 4.500 millones anuales, según un estudio de Compass. En cinco años, el quebranto podría llegar hasta los 17.000 millones de euros, poniendo en peligro 50.000 puestos de trabajo, principalmente en la Europa del Este.  

Reducción de cultivo 

El trabajo pone de manifiesto que la prohibición de estos tratamientos de semillas reducirá los rendimientos de cultivos como el maíz, la colza, el trigo de invierno, la cebada y la remolacha entre un 20 y un 40%.

Sólo en nuestro país, en maíz se podrían perder cerca de 410.000 toneladas de grano al año (un 7% de la cosecha), dejando de percibir 97 millones de euros, mientras que en girasol la cifra alcanzaría las 232.000 toneladas (un 20% de la cosecha y un coste de 16 millones), asegura Alberto Ojembarrena, responsable de la sección de híbridos de la Asociación Nacional de Obtentores Vegetales (Anove). 

En el Valle del Ebro, Los Monegros y parte de la provincia de Lérida existe una plaga endémica conocida como virus del enanismo, transmitida por el mosquito verde, «que impide a la planta desarrollarse y provoca una pérdida del 80% de la cosecha», afirma Palomar. «Este problema se soluciona con el uso de los neonicotinoides», añade. 

La prohibición de los neonicotinoides conlleva además un problema adicional de costes, ya que este tipo de insecticidas son muy eficientes. Para 25 kilos de semillas por hectárea, la dosis de neonicotinoides es de aproximadamente 85 gramos, mientras que un tratamiento de pulverización emplearía para esa superficie 2,5 kilos, según Ojembarrena. 

Desaparición de colmenas 

En cuanto a la pérdida de colonias de abejas, el doctor en veterinaria y patología apícola, y asesor de investigación en la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Mariano Higes, cree que existen otros factores documentados mucho más determinantes para explicar la desaparición de las colmenas, como los parásitos Varroa Destructor y Nosema Ceranae. Asegura además que los productores de miel de alta calidad emplean zonas de flores silvestres, que se encuentran alejadas de los cultivos agrícolas que emplean este tipo de insecticida. Higes asegura asimismo que las abejas no están en contacto con las plantaciones de algodón, maíz, trigo o girasol, ya que las floraciones de estos cultivos no son atractivas para ellas, y en el caso de la oleaginosa su floración es muy breve.

Font: abc.es