EL BAILE DE LAS ABEJAS

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El estudio proporciona nuevos datos que aclaran una larga controversia científica. En los años sesenta, el zoólogo Karl von Frisch, galardonado con un Premio Nobel, propuso que las abejas usan un baile especial como mensaje codificado para guiar a otras abejas a las nuevas fuentes de comida. Algunos científicos no aceptaron la teoría de von Frisch.




Usando un radar armónico, un equipo de investigadores, financiados en parte por el Consejo británico de Investigaciones en Biotecnología y Ciencias Biológicas (BBSRC), ha rastreado el vuelo de las abejas que presenciaron una sesión de "baile", descubriendo que vuelan en línea recta hasta las inmediaciones del emplazamiento de la comida, tal como predijo von Frisch. El seguimiento permitió a los científicos determinar con qué precisión las abejas traducen el código de la danza en una ruta de navegación, y demostraron que corrigen el vuelo cuando se desvían por culpa del viento, incluso cuando se dirigen a destinos que nunca antes han visitado.

 Se cree que si una abeja obrera descubre un buen sitio de alimentación, informa a sus compañeras a través de un baile que detalla la distancia y la dirección del lugar. Como se ha dicho, este "lenguaje-danza" fue descrito originalmente por Karl Von Frisch en los años sesenta, pero sus experimentos también demostraron que las abejas que habían visto el baile (reclutas) tardan más de lo esperado en alcanzar la comida. Este retraso de tiempo causó que otros científicos argumentaran que las reclutas no leen en el código del baile toda esa supuesta información, sino que encontraban la fuente de comida siguiendo el rastro del olor de la abeja que había bailado. Otra sugerencia era que las reclutas se limitan a seguir a la abeja danzarina, cuando vuela de regreso a la comida. La polémica ha persistido porque antes del advenimiento del radar armónico, nadie podía mostrar con exactitud a dónde vuelan las reclutas cuando dejan sus colmenas.

Los científicos vieron el baile dentro de una colmena, e identificaron a las reclutas. Capturaron a éstas cuando salían de la colmena, les colocaron un dispositivo de rastreo, y luego detectaron su dirección de vuelo usando un radar armónico. La mayoría de las reclutas emprendieron una dirección que las llevó directamente a las inmediaciones del punto con alimento. Una vez allí, todas consumieron mucho tiempo en vuelos de búsqueda, intentando localizar la posición exacta. Este comportamiento de búsqueda explica el retraso de tiempo que causó la controversia original.

En otra tanda de experimentos, las abejas reclutas fueron capturadas al salir de la colmena y se soltaron en sitios alejados a 250 m. Estas abejas volaron en la dirección que las habría llevado al lugar del alimento si no hubieran sido desplazadas de la colmena. Este resultado refuerza la teoría de von Frisch y permite descartar definitivamente las hipótesis alternativas sobre la conducta de la abeja. 

Article de: Solociencia.com