17 de maig 2011

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EL POLEN

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Uno de los productos con que nos obsequian nuestras amigas las abejas, es el POLEN. Ellas lo recolectan de las flores, y acumulándolo en pequeñas bolitas, las transportan en sus patas hasta su colmena.


Pero, ¿qué tiene de útil el polen para nuestra salud? Pues empecemos por la parte externa de cada bolita de polen. Ésta contiene una cantidad de fibra, muy saludable para nuestros intestinos. Se ha de intentar consumir el polen lo más fresco posible, para aprovechar sus nutrientes al máximo. El polen, pasa directamente a la sangre una vez digerido: a mejor polen, ¡mejor sangre!

También contiene aminoácidos. Éstos son proteínas ya degradadas, con lo cual, nuestro organismo no debe hacer el esfuerzo de transformar las proteínas en aminoácidos, pues éstos ya vienen en estado perfectamente asimilable por nuestro cuerpo. Es muy bueno para la musculatura, y por todo ello, para los esfuerzos físicos de los deportistas o trabajadores con un alto grado de esfuerzo físico, como los agricultores.

Pero el punto fuerte del polen, reside en la cantidad de vitaminas que contiene: A,  B2, B3, B 12, C, D, E, H, K, P, colina, ácido fólico... Ningún alimento animal o vegetal, tiene tantas vitaminas como el polen. Y todas ellas naturales, procedentes de las mejores flores, de campos limpios y sanos. Nada comparable a las que venden en el mercado, porque nuestro organismo lógicamente prefiere para sí mismo, lo más natural.

También contiene microelementos, como magnesio, calcio, titanio, níquel, vanadio, cromo, cobalto, cloro, circonio, berilio, boro, zinc, plomo, plata, arsénico, estaño, galio, estroncio, yodo, bario, uranio, silicio, aluminio, manganeso, molibdeno, hierro, cobre...porque todos ellos son muy útiles para nuestro cuerpo, en cantidades pequeñitas, como el polen nos aporta. Por ello es importante la regularidad en su ingesta.

Nuestro organismo tan sólo aprovechará las sustancias que necesite. Si no necesita algunos de los elementos, los evacuará. También contiene carbohidratos, lípidos polares, monoglicéridos, diglicéridos, triglicéridos, ácidos grasos libres, estériles; terpenos, ácidos nucléicos...

¿Para qué se debe utilizar el polen? Pues para el colesterol, la hipertensión, la piel, el cabello, potenciar el cerebro, el sistema nervioso, el aparato respiratorio, el digestivo, las defensas, las hormonas y las glándulas endocrinas, mejorar la sangre, actuando como factor de crecimiento, energía, evitar enfermedades, y cargarnos de energías positivas, sin grasas superfluas ni productos químicos. ¿Para qué los queremos, si tenemos la pureza y sabiduría de la Naturaleza?

Por cierto, es el único alimento reconocido para la próstata, incluso por la Organización Mundial de la Salud. Pues, ¡que aproveche sanamente!

Autora: Adela Pérez - www.apiterapia.com